Son muchos los mitos que se conocen en torno al mundo de la alimentación. ¿Cómo distinguir cuales son ciertos?

La ingesta de lácteos no es buena porque no es natural, los lácteos no son consumidos por los animales una vez que llega el destete, por lo tanto en el hombre no es natural tomar lácteos de adulto.”

A diferencia de otros mamíferos, en la evolución del hombre, los europeos sufrieron un cambio genético que les convirtió en tolerantes a la lactosa. Si no hubiera sido así, dicha modificación hubiera persistido a lo largo del tiempo. Este tiempo transcurrido ha demostrado que el consumo de leche ha permitido el desarrollo de la raza. Está claro que el desarrollo no se debe a la tolerancia a la lactosa, pero también contribuye. Los lácteos son alimentos con proteínas de elevado valor biológico (contienen todos los aminoácidos esenciales para el organismo). Además, ofrecen beneficios vitales, dependiendo de las distintas etapas, para la nutrición y desarrollo de nuestro cuerpo.

Si se quiere bajar peso se debe dejar de consumir leche y derivados.”

Como se ha puesto de manifiesto en distintitos estudios, el calcio presenta un efecto sobre las células del tejido adiposo aumentando la pérdida de grasa. Además, como se ha comentado anteriormente, contiene unos péptidos bioactivos que crean sensación de saciedad. Estudios clínicos han demostrado que el consumo de leche y derivados en dietas hipocalóricas reduce el peso un 10 % más que las mismas dietas sin productos lácteos.

No tome leche con zumo de naranja, que cuaja en el estómago.”

Está claro que si en un vaso de leche añadimos zumo se formarán cuajos por la bajada del pH producida por el ácido cítrico, pero eso no tiene nada que ver con que nos siente mal. Podemos tomar tranquilamente en la misma comida leche y zumo que no nos hará ningún daño.

Las mujeres deben tomar bebidas de soja.”

Es recomendable que las mujeres premenopáusicas y menopaúsicas introduzcan en su dieta soja y derivados de la soja, ya que su contenido en isoflavonas resulta beneficioso en estas etapas. No obstante, no es necesario que sustituyan las 2-4  raciones de lácteos recomendadas al día por bebidas de soja y derivados. La leche, contiene proteínas de alto valor biológico por lo que no debe ser sustituida por bebidas de soja salvo cuando es inevitable (intolerancia a la lactosa, alergia a las proteínas lácteas…).

Una parte importante de la población es intolerante a la lactosa.”

La intolerancia a la lactosa, es la consecuencia de la falta de un enzima (lactasa) que la digiere. Hay varios niveles de gravedad frente a esta intolerancia:

Personas que no presentan el enzima, lo que implica que son personas totalmente intolerantes. Aquellas personas con un nivel más bajo de tolerancia son intolerantes a cantidades excesivas de leche o derivados. Según los datos en España, la media de personas con intolerancia varía entre un 11- 15%. Las personas parcialmente intolerantes a la lactosa pueden consumir productos lácteos bajos en lactosa como el yogur, leche sin lactosa…

“La leche es responsable de gran parte de las alergias alimentarias.”

Es cierto que la proteína de la leche puede causar alergias. Estudios clínicos indican que entre 2-6 % de los niños y el 0,1-0,5% de los adultos son alérgicos a la leche. Estos resultados dan a entender que gran parte de los niños alérgicos dejan de serlo al pasar a la edad adulta. El mito es la sobredimensión del diagnóstico, basado en la percepción y el autodiagnóstico.

Los lácteos producen mucosidades.”

Terapeutas alternativos afirman que el consumo de lácteos incrementa la producción de moco por parte del sistema respiratorio, provocando asma entre otras enfermedades respiratorias. Por esta razón mucha gente ha dejado de tomar lácteos. Sin embargo, los resultados de una investigación publicada en la revista Journal of the American College of Nutrition afirma: “Las recomendaciones de abstenerse de tomar productos lácteos de acuerdo con la creencia de que inducen los síntomas del asma no tienen sustento en la literatura científica”.

Si el colesterol sanguíneo es alto, se debe reducir o dejar de consumir leche y productos lácteos.”

El consumo de leche y productos lácteos tienen un efecto pequeño y transitorio sobre el nivel sanguíneo de colesterol. Por el contrario, el consumo de leche y productos lácteos tiene un claro efecto hipotensor, mediado por el efecto del Calcio y presencia de péptidos bioactivos. Los estudios epidemiológicos demostraron que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular es un 17% menor en individuos que consumen leche y productos lácteos respecto a los que no lo hacen.