Las personas mayores necesitan una menor cantidad de energía que el resto de etapas de la vida, pero hay nutrientes que son fundamentales y por ello su ingesta debe incrementarse, por ejemplo, el calcio y la vitamina D.

Su dieta debe ser muy variada y contener una gran variedad de alimentos, reduciendo el consumo de grasas de origen animal, azúcares y sal, y si existen problemas de masticación, es conveniente modificar la consistencia de algunos alimentos.

El calcio, la vitamina D, la fibra y las grasas saludables (del pescado y del aceite de oliva) son algunos de los nutrientes que no deben faltar en la dieta de los ancianos.

La colaboración familiar es fundamental para que la persona mayor se sienta motivada a la hora de comer.Es indispensable una actividad física regular (pasear al aire libre) para prevenir el sobrepeso, la osteoporosis, mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y prevenir depresiones y aislamientos.
Las recomendaciones de la pirámide de la alimentación para las personas mayores

  • Grasas y dulces: moderar el consumo
  • Leche, yogur y queso bajos en grasa: 3 raciones/día
  • Carnes magras, aves, pescado, legumbres, frutos secos y huevos: 2 raciones /día
  • Aceite de oliva: 3 a 5 raciones/día
  • Verduras y hortalizas: 2 raciones/ día
  • Frutas: 3 raciones/día
  • Pan, arroz, pasta y cereales (preferiblemente integrales) : 4 a 6 raciones/día
  • Agua: 6 a 8 raciones/día

*Evaluar la prescripción de suplementos individuales (calcio, vitamina D, vitamina B12, folatos, etc.)
Las personas mayores pueden tener dificultades para ingerir algunos alimentos y esto hace que sus necesidades nutricionales sean difíciles de cubrir, es aquí donde los lácteos cumplen unpapel fundamental, ya que son alimentos apetecibles, de fácil consumo y masticación, que ayudan a los mayores a satisfacer sus requerimientos energéticos.

Los productos lácteos tienen una elevada densidad y variedad de nutrientes, por lo que, desde el punto de vista nutricional son alimentos básicos que contribuyen a una dieta equilibrada, y destacan por una serie de propiedades para la salud a los mayores:

1. Densidad ósea

Es importante señalar que las fracturas osteoporoticas (cadera y vertebrales) que sufren las personas mayores dan lugar a un aumento de la morbimortalidad y a una menor movilidad que empeoran claramente la calidad y esperanza de vida de las personas mayores.

Como sabemos, la masa ósea esquelética está determinada por una combinación de factores genéticos, hormonales, nutricionales (sobre todo calcio y vitamina D) y de actividad física. En este sentido la leche y los productos lácteos aportan el 60-75% del calcio total recomendado en la dieta.

Un consumo adecuado de productos lácteos puede ser de gran ayuda, en la prevención de osteoporosis especialmente en personas predispuestas a padecer el problema y sensibles a un aporte insuficiente de calcio (Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos, 2013). El calcio, solo o en combinación con vitamina D, es necesario para el mantenimiento de los huesos en condiciones normales.

2. Sistema cardiovascular

En un estudio con casi 6.000 individuos de todas las edades, se observó una reducción del riesgo de nuevos casos de hipertensión de hasta el 54% en adultos con un alto consumo de productos lácteos desnatados. En este estudio se comprobó que la ingesta de productos lácteos consiguió reducir en más de la mitad el riesgo de padecer hipertensión (Alonso, 2005).

3. Regulación de los niveles de colesterol

Unas concentraciones elevadas de colesterol total y LDL son factores de riesgo potenciales para la enfermedad coronaria. El acido linoleico, presente en la leche y productos lácteos contribuye a mantener los niveles normales de colesterol en sangre.

Diversos estudios clínicos demuestran que alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles vegetales reducen el colesterol total y el colesterol-LDL, ya que inhiben parcialmente la absorción del colesterol (Tapiero, 2003; Kassis, 2008)

4. Peso corporal

Son de sobra conocidos que factores como el sobrepeso y la obesidad son responsables del exceso de mortalidad por enfermedad cardiovascular.
En relación al control del peso corporal se ha evidenciado que las proteínas de la leche pueden contribuir a la regulación del peso corporal. Los alimentos con alta carga de proteínas, como la leche, son más saciantes, y además, puede enlentecer el vaciamiento gástrico.
Los datos disponibles sugieren que una subóptima ingesta de calcio podría afectar al equilibrio de la grasa y aumentar la probabilidad de sufrir complicaciones metabólicas relacionadas. Por el contrario, una adecuada administración de suplementos ricos en calcio puede contribuir a reducir estos efectos (Major, 2007).
Se ha observado también en individuos con sobrepeso, que la suplementación con seroproteinas lácteas puede disminuir el riesgo cardiovascular, la diabetes mellitus tipo 2 y el sindrome metabolico (Pal, 2010; Pal&Radavelli-Bagatini, 2013).

5. Masa muscular

Se ha observado que la cantidad de masa muscular, determinante en la capacidad funcional de las personas mayores, depende en gran medida del consumo de proteínas con la dieta. Las proteínas séricas presentes en la leche contribuyen a aumentar la masa muscular.
La leche y los productos lácteos  desempeñan un papel fundamental en la dieta de las personas mayores, ya que son alimentos muy completos que contribuyen a una dieta equilibrada. Son ricos en proteínas de alta calidad y calcio de fácil asimilación, y pueden ayudar a satisfacer los altos requerimientos nutricionales de los mayores.

    • Nuestros mayores – pautas dietéticas:
      Pautas dietéticas

      Frecuencia recomendada (raciones) Recomendaciones
      Lácteos 2-3 /día Preferiblemente yogur desnatado, leche semidesnatada, etc.
      Verduras y hortalizas > 2/día Mínimo una ración en crudo tipo ensalada (bien troceadas) o como zumo vegetal colado y otra ración de verduras cocidas, como puré o sopa
      Frutas Mínimo 3/día Fruta pelada, macedonia, zumos naturales de frutas
      Legumbres 2-3/semana Acompañadas de verduras y en forma de purés
      Carnes 2-4/semana Con poca grasa y de fácil masticación (albóndigas, filetes rusos, tiras de pollo, etc.)
      Pescados 3-4/semana Elegir pescados o trozos de pescado sin espinas
      Huevos 3 /semana Preferiblemente cocidos, al plato o como tortilla francesa
      Cereales y patatas Diariamente Papillas de cereales, pan , arroz y pasta. Las patatas como elemento principal de la dieta. Incorporación de integrales
      Aceites Consumo Moderado Preferentemente utilizar aceite de oliva

      Fuente: Salas-Salvadó J, Bonada i Sanjaume A, Trallero Casañas R, Saló i Solà M.E, Burgos Pélaez R. Nutrición y Dietética Clínica. 2ªed. Barcelona: Elsevier; 2008