Dietas saludables y sostenibilidad ambiental

Dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles

Dietas saludables

El futuro depende de nuestra capacidad para crear un sistema alimentario que soporte personas saludables y un planeta sano.

Qué comemos y cómo lo producimos afecta no solo nuestra salud, sino también a nuestro planeta.

La producción mundial de alimentos afecta a la estabilidad climática y a la resiliencia del ecosistema. Transformar el sistema alimentario mundial resulta necesario para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París.

La Comisión EAT-Lancet presentó un marco global integrado, sobre objetivos científicos cuantitativos para dietas saludables y producción sostenible. Existe evidencia científica sustancial que vincula las dietas con la salud humana y la sostenibilidad ambiental.  De este modo, una dieta rica en alimentos de origen vegetal beneficia la salud y el medio ambiente.

En resumen,  el informe establece objetivos y estrategias científicas para lograr dietas saludables y la producción sostenible de alimentos.

La Comisión se centra en dos parámetros del sistema alimentario mundial: los factores que impactan de manera desproporcionada la salud humana y en la sostenibilidad ambiental

La transformación a dietas saludables para el 2050 requerirá cambios sustanciales en la dieta. El consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos y legumbres deberá duplicarse. Por su parte,  el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50%. Así, una dieta rica en vegetales y con menos alimentos de origen animal como carnes y aves, proporciona salud y beneficios ambientales.

Preguntas que necesitan respuestas

La Comisión EAT-Lancet ha trabajado en la generación de evidencia para responder a cinco preguntas para atender los problemas de nutrición y ambientales que enfrenta la humanidad:

  • ¿Qué es una dieta saludable?
  • ¿Qué es un sistema alimentario sostenible?
  • ¿Cuáles son las tendencias que configuran las dietas hoy en día?
  • ¿Podemos lograr dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles?, ¿cómo?
  • ¿Cuáles son las soluciones y políticas que podemos implementar?

La Comisión EAT-Lancet ha reunido a 19 comisarios y 18 coautores de 16 países. En conjunto, se reunieron especialistas en campos como la salud humana, agricultura, ciencia política y sostenibilidad ambiental. Como resultado de su investigación en torno a estas interrogantes, la Comisión dio a conocer el reporte “Nuestros alimentos en el Antropoceno: dietas saludables desde un sistema alimentario sostenible”, mediante un lanzamiento mundial desde Oslo, Noruega, el pasado 17 de enero 2019.

En un mundo con recursos limitados, la alimentación de la población en constante crecimiento es un tema fundamental para los problemas de salud e impacto ambiental. ¿Por qué? De acuerdo con la EAT-Lancet Comission, “los alimentos no saludables son la principal causa de enfermedad en todo el mundo y la desnutrición es un problema que persiste en todo el mundo, a la par de que la producción de alimentos es el responsable de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y es el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad y el agotamiento del agua dulce, causando un estrés incalculable para el planeta”.

 

Así, el reto para la humanidad, según la Comisión EAT-Lancet, es mantener una alimentación saludable y sostenible de 10 mil millones de personas en todo el mundo para el 2050. De este modo, disminuirían algunas enfermedades no transmisibles. También se reducirían  las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación por nitrógeno y fósforo. Finalmente, mejoraría la biodiversidad, la disponibilidad del agua y  la estabilidad del sistema terrestre.

En otras palabras, el sistema alimentario, desde la producción hasta el consumo final, debe cambiar hacia un modelo con menos efectos negativos en el medio ambiente y la salud poblacional.

5 estrategias

Para esto, son propuestas cinco estrategias claves:

  1. Adoptar dietas consistentes mayormente en granos enteros, nueces, verduras, frutas y grasas insaturadas. También reducir el consumo de carnes, granos refinados, alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos.
  2. Reorientar las prioridades agrícolas para generar alimentos de mayor calidad alimenticia. Esto es, desarrollar una amplia gama de productos nutritivos a partir de sistemas de producción que mejoren la biodiversidad. Igualmente, no  aspirar a aumentar el volumen de algunos cultivos.
  3. Transitar a un sistema de producción más amigable con el planeta. Para ello, reducir el 75% de las brechas de rendimiento, redistribuir el uso de fertilizantes de nitrógeno y fósforo; reciclar el fósforo; mejorar la eficiencia del uso de fertilizantes y agua, implementar opciones de mitigación agrícola para disminuir las emisiones de metano y óxido nitroso.
  4. Llevar a cabo un manejo estricto de la tierra y los océanos. Por ejemplo: no usar tierra adicional para la agricultura, salvaguardar la biodiversidad existente, usar el agua responsablemente, reducir drásticamente la contaminación de nitrógeno y fósforo. Además, se deberá emitir cero emisiones de dióxido de carbono y no aumentar  más las de metano y óxido nitroso.
  5. Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos a la mitad.

 

Fuente

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)31788-4/fulltext