El ictus. Terapias futuras

Los ácidos grasos de cadena corta pueden mejorar la recuperación tras un ictus

Sabíamos que los ácidos grasos de cadena (AGCC), producto de la fermentación bacteriana, son claves en la salud del intestino. Sin embargo, hasta ahora no se había explorado su papel en la recuperación tras un ictus.

ICTUS

La microbiota intestinal influye en la salud del cerebro, incluyendo la forma en se recupera de un infarto cerebral o ictus.

El accidente cerebrovascular altera la composición de la microbiota intestinal. Esta disbiosis, tiene a su vez, un impacto sustancial en el resultado del ictus al modular la respuesta inmune.

Estudios anteriores han mostrado una comunicación bidireccional a lo largo del eje intestino-cerebro después del accidente cerebrovascular. Sin embargo, los mediadores derivados del microbioma intestinal que afectaban el eje intestino-inmune-cerebral y los mecanismos moleculares involucrados en este proceso eran desconocidos.

Ahora, gracias a una investigación en ratones publicada en la revista ‘JNeurosci’, se ha visto que, la suplementación con AGCC o ácidos grasos volátiles (AGV) puede mejorar la recuperación tras un ictus, actuando como un tratamiento no invasivo complementario a las terapias de rehabilitación.

El estudio

Investigadores de Ludwig Maximilian University de Múnich, añadieron AGCC al agua de ratones durante cuatro semanas antes de inducir un derrame cerebral.

Los ratones que bebieron el agua con ácidos grasos experimentaron una mejor recuperación en comparación con los ratones de control, incluyendo una reducción del daño motor y un aumento del crecimiento de la columna vertebral en las dendritas, una estructura de memoria crucial.

Además, los ratones con suplemento de ácidos grasos expresaron más genes relacionados con la microglia, las células inmunes del cerebro. La actividad de la microglia podría ser responsable del aumento de las espinas dendríticas y de la mejora de los resultados de los accidentes cerebrovasculares. Esta relación indica que los ácidos grasos de cadena corta pueden servir como mensajeros en la conexión intestino-cerebro al influir en la forma en que el cerebro responde a las lesiones.

Fuente

Rebecca Sadler , Julia V. Cramer , Steffanie Heindl , Sarantos Kostidis , Dene Betz , Kielen R. Zuurbier , Bernd H. Northoff , Marieke Heijink , Mark P. Goldberg , Erik J. Plautz , Stefan Roth , Rainer Malik , Martin Dichgans , Lesca M. Holdt , Corinne Benakis , Martin Giera , Ann M. Stowe y Arthur Liesz
Journal of Neuroscience 29 de enero de 2020, 40 (5) 1162-1173; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.1359-19.2019