Obesidad infantil y el metabolismo cerebral.

El cerebro consume la mitad de la energía de un niño. ¿Influye el metabolismo cerebral en la obesidad infantil?

 

La variación del gasto energético cerebral durante la infancia es una influencia inexplorada pero importante sobre el riesgo de obesidad.

Esta hipótesis está respaldada por la evidencia de que la energía requerida por el cerebro en desarrollo disminuye en la infancia posterior conforme aumenta la tasa de aumento de peso corporal.

La hipótesis está respaldada por hallazgos de investigaciones genéticas y de imágenes cerebrales que indican un compromiso entre el índice de masa corporal (IMC) y el volumen de estructuras corticales y subcorticales, y asociaciones inversas entre el IMC y las funciones cognitivas ejecutivas energéticamente costosas.

Los esfuerzos para cuantificar la variabilidad en el uso de energía cerebral en los niños podrían inspirar nuevas estrategias educativas que aumenten las demandas de energía cerebral y, por lo tanto, reduzcan el riesgo de obesidad.

De sobra es sabido que el aumento de peso depende de la diferencia entre ingesta y gasto de energía. Sin embargo, poco se conoce el papel que desempeña el cerebro en el consumo energético en la primera infancia. Así, Christopher Kuzawa, de la Universidad de Northwestern (Illinois), y Clancy Blair, de la Universidad de Nueva York (ambas en Estados Unidos), instan a otros investigadores a estudiar la hipótesis que vincula demanda de energía del cerebro durante el desarrollo infantil con el riesgo de obesidad en un artículo en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)

Estudios previos de 2014

Esta nueva hipótesis entre obesidad y gasto energético cerebral se inspiró en el estudio de Kuzawa de 2014. En él, se muestra que el cerebro consume un máximo de por vida del 66% del gasto de energía en reposo del cuerpo y casi la mitad del gasto total, cuando los niños tienen cinco años. También mostró que las edades en las que las necesidades de energía cerebrales aumentan durante la primera infancia son edades de disminución de aumento de peso. Conforme la energía necesaria para el desarrollo cerebral disminuye en niños mayores, la tasa de aumento de peso aumenta paralelamente.

“Este hallazgo ayudó a confirmar que los niños evolucionaron  más lentamente en su crecimiento infantil comparando con otros mamíferos. En parte, esto se debe a que sus cerebros requerían más energía para desarrollarse”, dijo Kuzawa.

Fuente:

Publicación: A hypothesis linking the energy demand of the brain to obesity risk. Christopher W. Kuzawa and Clancy Blair. PNAS July 2, 2019 116 (27) 13266-13275; first published June 17, 2019 https://doi.org/10.1073/pnas.1816908116

Web: Mundiario