Sulforafano. La molécula antioxidante del brócoli

Sulforafano. Los beneficios de consumir crucíferas

Sulforafanos

Nos gustan las crucíferas. Desde el brócoli hasta las coles de Bruselas, pasando por el repollo, los grelos, la coliflor, la lombarda, la rúcula… Estas verduras son una fuente concentrada de vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, las crucíferas contienen un compuesto llamado sulforafano, que nos aporta grandes beneficios gracias a su capacidad antioxidante. El sulforafano es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio, con una prometedora capacidad de proteger el sistema nervioso de muchas enfermedades.

Concretamente, los brotes de brócoli contienen algunos de los niveles dietéticos más altos del precursor del sulforafano. El sulforafano es liberado en el cuerpo cuando comemos dichos vegetales crucíferos.

El estrés oxidativo produce envejecimiento celular

La cuestión es que nuestro cuerpo usa el oxígeno constantemente en su metabolismo, y el resultado de estas reacciones químicas son los famosos radicales libres, sustancias altamente reactivas que dañan nuestras células. Por suerte, el organismo tiene un sistema de control de estos radicales libres por medio de antioxidantes.

Sin antioxidantes, los radicales libres atacan las membranas, el ADN y las mitocondrias celulares. A mayores, producen lesiones en las arterias. Es lo que llamamos “estrés oxidativo”.

Este estrés oxidativo, unido a procesos inflamatorios parece estar detrás de enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, y enfermedades neurodegenerativas, entre otras.

Una vez sabemos que el sulforafano nos conviene, parece necesario investigar sobre su uso a largo plazo en humanos para tratar enfermedades y conocer su utilidad clínica.

¿Cómo funciona el sulforafano en el proceso de limpieza celular?

Ante una sustancia indeseable, que el cuerpo quiera eliminar, en general, lo que hacemos es preparar esa sustancia para que sea eliminada. Es lo que conocemos biotransformación.

La biotransformación ocurre principalmente en dos fases que de forma original y creativa decidieron llamarlas: fase 1 y fase 2.

En la fase 1 en general se modifica la sustancia nociva para hacerla más soluble en agua. De esta manera resulta más fácilmente eliminable.

El problema es que, en muchos casos, el metabolito resultante de esta reacción se vuelve más potente.

Por ello existe una fase 2 que tiene como objetivo añadir un grupo funcional que envuelve al resultante de la fase 1 y, en lo posible, lo inactiva para que en el camino hacia el exterior no nos dañe. Así, en la fase 2 se crea un aislante para el residuo peligroso para que no nos afecte.

Nuevas publicaciones, constatan que el sulforafano activa la expresión de un gen NFR2 que regula tanto la fase 1 cómo la fase 2.

Fuente.

Klomparens EA, Ding Y. Los mecanismos neuroprotectores y los efectos del sulforafano. Brain Circ . 2019 abril-junio; 5 (2): 74-83. doi: 10.4103 / bc.bc_7_19. Epub 2019 27 de junio. PMID: 31334360; PMCID: PMC6611193.