Galactosa
La galactosa es un monosacárido (azúcar simple) que forma parte de la lactosa, el principal hidrato de carbono presente en la leche. Durante la digestión, la lactosa se descompone en glucosa y galactosa gracias a la acción de la enzima lactasa.
La galactosa absorbida se metaboliza principalmente en el hígado, donde se transforma en glucosa para ser utilizada como fuente de energía por el organismo.
Además de su papel energético, la galactosa participa en la formación de estructuras celulares, como glicoproteínas y glicolípidos, que intervienen en procesos biológicos relevantes, incluyendo la comunicación celular.
Grasa láctea
La grasa láctea constituye el segundo componente mayoritario de la leche de vaca, después de la lactosa. Está compuesta por una mezcla de ácidos grasos, con predominio de ácidos grasos saturados, junto con una proporción menor de ácidos grasos insaturados, y se encuentra organizada en forma de glóbulos grasos.
Su proporción varía según el tipo de leche (cruda, entera, semidesnatada o desnatada) y según el tipo de derivado lácteo.
Es una de las grasas alimentarias más complejas, con más de 400 tipos de ácidos grasos caracterizados. Desde el punto de vista nutricional, aporta energía y vehiculiza vitaminas liposolubles como la A y la D, y otros compuestos bioactivos presentes de forma natural en la leche. Además, contribuye a propiedades sensoriales como el sabor, la textura y la cremosidad de los productos lácteos.

