Los productos lácteos protegen de la mortalidad cerebrovascular, según un estudio

Los derivados lácteos protegen contra la mortalidad sobrevenida por causas cerebrovasculares y la mortalidad en general, según ha hallado un estudio liderado por el miembro del Departamento de Hipertensión de la Escuela de Medicina de Lodz (Polonia), Maciej Banach, presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

El consumo de productos lácteos se ha asociado tradicionalmente a un incremento del riesgo de muerte por una enfermedad coronaria, cardiovascular y cáncer, ya que contienen altos niveles de grasas saturadas. No obstante, “un meta-análisis de 29 estudios de cohorte publicado en 2017 no encontró relación entre el consumo de productos lácteos y una enfermedad cardiovascular u otro tipo de mortalidad”, ha indicado Banach.

Para su estudio, el profesor Banach examinó los datos de la National Health Nutrition Examination Surveys, dirigido por los centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, del rango de fechas comprendido entre 1999 y 2010. Se estudió a 24.474 adultos con una edad de promedio de 47,6 años y de los que un 51,4 por ciento eran mujeres.

Los investigadores encontraron que el consumo de productos lácteos estaba asociado con un 2 por ciento menos de riesgo de mortalidad total y el consumo de queso comportaba un 8 por ciento menos de mortalidad en general. En el caso de la muerte cerebrovascular, el riesgo era un 4 por ciento menor con consumo de productos lácteos y un 7 por ciento menor si se consumía leche.

Un meta-análisis realizado por Banach de 12 estudios prospectivos de cohorte con 636.726 pacticipantes que se investigaron durante 15 años confirmó los resultados. El consumo de productos lácteos fermentados, como el yogur, rebaja un 3 por ciento el riesgo de mortalidad total. Por lo tanto, el profesor Banach opina que hay reconsiderar las guías actuales de consumo de productos lácteos, especialmente de queso y yogur. Al mismo tiempo, también se recomienda el consumo de leche semidesnatada o desnatada, sobre todo para aquellas personas que consumen grandes cantidades.