El mantecado de Avilés es, sin duda, uno de los emblemas de la repostería asturiana. Se trata de un bizcocho esponjoso, con un sabor delicado y una presentación muy característica en forma de torre. Este postre, típico de Semana Santa, ha trascendido estas fechas para convertirse en un dulce muy apreciado durante todo el año. Preparar en casa la auténtica receta de mantecado de Avilés es más sencillo de lo que parece, y con los ingredientes adecuados, como la mantequilla de Central Lechera Asturiana, el resultado será un manjar digno de cualquier mesa festiva.
El mantecado de Avilés en Pascua tiene un lugar muy especial en la tradición asturiana. En Semana Santa, las pastelerías de Avilés y de todo el Principado llenan sus escaparates con estos bizcochos, que se convierten en regalo habitual y en postre de las comidas festivas. Su forma de torre recuerda a una construcción robusta, y no es casualidad: se dice que fue creado para simbolizar la fortaleza y la resistencia.Hoy en día, no falta en ninguna mesa avilesina durante estas fechas. Y cada vez son más las familias que deciden preparar en casa su propia receta de mantecado de Avilés, manteniendo vivo un pedacito de historia gastronómica asturiana.
La tradición también evoluciona, y cada vez es más común encontrar versiones adaptadas. Una de las más buscadas es la del mantecado de Avilés sin gluten, ideal para personas celíacas o que buscan reducir su consumo de trigo.
En esta versión, la harina de trigo se sustituye por harinas sin gluten, como la de arroz o una mezcla especial para repostería. El secreto está en mantener la proporción y no renunciar a la mantequilla Central Lechera Asturiana, que son las que dan a este dulce su textura cremosa y ese sabor auténtico que lo identifica.
El resultado sigue siendo un bizcocho esponjoso, perfecto para compartir en familia, y con la ventaja de que todos pueden disfrutarlo sin excepción.
Batir la mantequilla y el azúcar: Deja la mantequilla Central Lechera Asturiana a temperatura ambiente y bátela junto con el azúcar hasta obtener una crema esponjosa.
Añadir los huevos: Incorpora los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición. Esto permite que la masa coja aire y quede más ligera.
Incorporar los aromas: Añade, si quieres, un toque de ralladura de limón.
Mezclar la harina: Tamiza la harina con la levadura y añádela poco a poco, mezclando con movimientos envolventes para no perder la esponjosidad.
Hornear: Vierte la masa en moldes altos, engrasados previamente, y hornea a 180 ºC durante 40-50 minutos, dependiendo del tamaño del molde. El truco es que el bizcocho crezca hacia arriba, formando esas capas tan características.
Usa productos de calidad: la mantequilla de Central Lechera Asturiana marca la diferencia en la textura y el sabor.
Molde tradicional: si quieres un acabado auténtico, utiliza moldes altos para conseguir ese aspecto de torre tan característico.
No te excedas con el horneado: un bizcocho seco no tiene la misma gracia. Comprueba con un palillo cuando esté hecho, pero evita pasarte de tiempo.
Conservación: el mantecado de Avilés se mantiene en buen estado varios días si se guarda en un lugar fresco y seco, envuelto en papel de horno o en una caja metálica.
Para preparar este dulce tradicional necesitarás: