Queso, un derivado lácteo

Según datos del Panel de Consumo Alimentario, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el consumo de queso en nuestro país se elevó a 394,51 millones de kilogramos en el periodo transcurrido entre agosto de 2019 a julio de 2020. Esta cantidad es un 11,3% superior a los 354,33 millones de kg que se habían consumido en el mismo año anterior, es decir, de agosto de 2018 a julio de 2019.

La incidencia del estado de alarma, que provocó el cierre de la hostelería durante meses, puede explicar parte de este aumento, ya que como es obvio el consumo en los hogares se incrementó en todas las categorías, aunque en porcentajes por encima de los quesos únicamente subieron algunos productos como carne congelada, legumbres o aceite de oliva.

Con estos datos, el consumo per cápita en España se sitúa en 8,75 kg, aún lejos de otros países de la UE, como es el caso de Francia.

Los quesos son idóneos para incluir en todas las dietas, y son perfectos en el marco de una alimentación variada y equilibrada. Su combinación o maridaje perfecto con frutas como la uva, frutos secos, frutas deshidratadas aporta numerosos beneficios.

Si hablamos de las propiedades del queso debemos destacar su alto contenido en proteínas de alto valor biológico. Uno de los minerales más importantes para el cuerpo humano y que nos aporta el queso en mayor concentración, es el calcio. Este mineral ayuda a formar y mantener los dientes y los huesos sanos, pero también es esencial para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular.

El queso, es rico en vitaminas A y D, que ayudan a absorber el calcio y a mantener los huesos y los dientes sanos. El queso también es rico en vitaminas del grupo B, entre las que destaca la B12, la B9, la B1 o la B2.

Podemos decir, que son sin duda productos innovadores. Existe una amplia variedad de quesos destinada a cada grupo de consumidores, sin olvidar los productos bajos en grasa y sal o sin lactosa, entre otros.