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FRUTAS

Berenjena, el ingrediente de la Dieta Mediterránea que vino de India

La berenjena es una planta perteneciente a la familia de las solanáceas originaria de India, donde se consume desde hace más de 4000 años. Fueron los árabes quienes la introdujeron en Europa a través de la Península Ibérica, si bien durante siglos su uso se limitó al de elemento decorativo. La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el Cancionero de Baena del siglo XV. La berenjena morada es la más común, pero también se pueden encontrar de color blanco, negro, amarillo o rojo.

Llena de vitaminas, minerales y fibra, esta hortaliza ayuda a mantener los niveles de colesterol y reducir la oxidación celular. Además, resulta ligera y digestiva.

 

Valor nutricional
Por ración de 200 g

Valor energético: 54 kcal

Grasas: 0,4 g

Hidratos de carbono: 8,8 g

Fibra: 2,4 g

Proteína: 2,4 g

Agua: 186 g

 

Composición nutricional

Su valor energético y nutritivo es bajo comparado con el de otras hortalizas. Es muy rica en agua y baja en hidratos de carbono, proteínas y lípidos. Destaca por su contenido en fibra, vitaminas del grupo B, y minerales como el potasio, cobre, magnesio y manganeso. Aporta pequeñas cantidades de vitamina C, folatos y betacarotenos.

Presenta antioxidantes como la nasunina, una antocianina que podemos encontrar en la piel de la berenjena, responsable de su color morado. Además de prevenir el daño oxidativo, la nasunina protege los lípidos presentes en las membranas de las neuronas, y contribuye a eliminar el exceso de hierro del organismo. También contiene otros antioxidantes como la luteína y la zeaxantina.

La berenjena cruda contiene cierta cantidad de un alcaloide tóxico llamado solanina, que también se encuentra en las patatas. Sin embargo, en el caso de la berenjena, la solanina suele encontrarse en mayor cantidad las hojas y no en los frutos.

 

Beneficios para la salud

La berenjena presenta fibra soluble, que favorece la microbiota intestinal y facilita la eliminación de las heces. Su composición baja en grasas e hidratos y alta en fibra les confiere un gran poder
saciante. Los compuestos fenólicos de la berenjena podrían ayudar a controlar la absorción de glucosa y reducir la hipertensión. Su contenido en fibra y otros compuestos fenólicos con capacidad antioxidante pueden ayudar a controlar los niveles de colesterol y evitar su oxidación y posterior adherencia a las paredes de las arterias.

Otro de los beneficios para la salud de la berenjena es su capacidad diurética. El potasio, mineral más abundante de esta hortaliza, junto a su bajo contenido en sodio, favorecen la eliminación
de líquidos y pueden ayudar a reducir la presión arterial.

Es rica en potasio, mineral que contribuye a la actividad muscular normal y a mantener el ritmo cardiaco constante. También está implicado en el equilibro osmótico del organismo,
permitiendo que los nutrientes entren en las células.

La presencia de vitaminas del grupo B como la B1 y la B6 resultan beneficiosas para el sistema nervioso, mantener la función cognitiva y el estado de ánimo. También puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, reduciendo el riesgo de ateroesclerosis.

La nasunina contribuye a eliminar el exceso de hierro del organismo, lo que puede ayudar en caso de exceso de este mineral. Las personas que presentan bajos niveles de hierro deben evitar consumir cantidades altas de alimentos que contengan nasunina.

Berenjenas en la cocina

La solanina es termolábil y desaparece con el calor, por lo que la berenjena nunca se debe tomar cruda. Si está madura y bien cocinada no supone el más mínimo riesgo.

La berenjena es un alimento ligero y digestivo, sin embargo, tiende a absorber grasas durante la cocción, lo que hace de la fritura una opción menos recomendable a la hora de preparar esta hortaliza. Una forma de que absorba menos aceite es salarla antes del cocinado. Esta
capacidad de absorción hace que integre fácilmente aromas de condimentos y especias.

Las maneras más saludables y digestivas de consumirla son asada al horno, a la plancha o en patés vegetales, como el babaganush o el mutabal. Otras recetas que podemos preparar con esta hortaliza son la pasta alla norma (Sicilia), la moussaka (Grecia), la ratatouille (Francia), y la escalivada, muy popular en Cataluña.

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