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FRUTAS

Cerezas, la fruta del verano

La cereza es el fruto del cerezo, árbol de la familia de las rosáceas que alcanza hasta 20 m de altura. Se cree que su origen se sitúa en los países en torno al mar Negro y el mar Caspio, desde donde se expandieron hacia Europa y Asia durante el imperio romano. El término viene de la palabra griega kerasos.

cerezas

Valor nutricional
Por ración de 150 g

Valor energético: 85 kcal

Grasas: 0,8 g

Hidratos de carbono: 17,6 g

Fibra: 2,0 g

Proteína: 1,0 g

Agua: 109 g

 

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Existen muchas variedades de cerezas, cuyos nombres se deben al lugar de origen, tiempo de maduración, tipo de polinización y forma de floración. Las principales variedades son la cereza dulce (Prunus avium), cereza ácida o guinda (Prunus cerasus) y cereza Duke, un híbrido de las dulces y la ácidas.

Composición nutricional

Las cerezas son ricas en hidratos de carbono, principalmente azúcares simples, si bien su valor calórico es moderado en comparación con otras frutas. Aportan solo 60 kcal por cada 100 gramos de fruta. Casi el 85% de su composición es agua, lo que le confiere propiedades diuréticas y depurativas. Además, aportan fibra, que mejora el tránsito intestinal.

Las cerezas presentan una alta densidad nutricional. Contienen vitamina C, A y vitaminas del grupo B. El mineral más abundante que presentan es el potasio, seguido del fósforo, magnesio y calcio. Las cerezas negras contienen más hierro, magnesio y potasio que las otras variedades que son más claras.

Son ricas en antocianinas, responsables de su color y poder antioxidante. Además, son fuente de triptófano, serotonina y melatonina, relacionada con la regulación del sueño. Estos componentes contribuyen al efecto antioxidante y antiinflamatorio de esta fruta.

Beneficios para la salud

Las cerezas son un alimento estupendo durante todas las etapas de la vida: niños, adolescentes, adultos y ancianos.

Las antocianinas podrían aumentar la producción de insulina por parte del páncreas y reducir los niveles de glucosa en sangre al favorecer que los carbohidratos complejos se transformen en glucosa más lentamente. Estas evidencias sugieren que el consumo de cerezas ayudaría a mantener una adecuada regulación de la glucosa. También podrían ayudar a reducir los niveles de triglicéridos y colesterol, así como la presión sanguínea.

Por otro lado, las antocianinas inhiben a la enzima xantina oxidasa, involucrada en la síntesis de ácido úrico. Eso hace de las cerezas un buen aliado en casos de ácido úrico elevado, resultando beneficiosas para prevenir gota. De hecho, el consumo de cerezas combinado con medicación para la gota puede disminuir hasta en un 75% los ataques de esta enfermedad.

Las cerezas pueden ayudar a reducir el daño muscular inducido por el ejercicio y la pérdida de fuerza, efecto que parece mediado por las antocianinas y otros compuestos fenólicos presentes en esta fruta.

El triptófano y la serotonina promueven un buen estado de ánimo durante el día y, por la noche, la hormona melatonina actúa favoreciendo el sueño. Las cerezas, por su contenido en estos compuestos, podrían ayudar a mejor la cantidad y calidad del sueño, así como la función cognitiva.

Las cerezas son fuente de polifenoles y vitamina C, que tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Así, su consumo reduce el estrés oxidativo, la inflamación, la presión sanguínea y la artritis. También disminuye la hemoglobina A1c, una proteína que mide la cantidad de glucosa adherida a hemoglobina, así como los niveles de colesterol LDL.

Contribuyen al correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso y muscular debido a su contenido en potasio y magnesio. También ayudan a que tener una piel más sana e hidratada y a retrasar su envejecimiento.

Esta fruta participa en la prevención de enfermedades crónicas y degenerativas como la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares. Otros compuestos a destacar de las cerezas por su importancia son los monoterpenos.

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Cerezas en la cocina

La mejor época para consumir cerezas y aprovechar todos sus nutrientes y su sabor es de mayo a julio. Podemos utilizarlas en preparaciones como el gazpacho de cerezas, en ensaladas o en salsas para acompañar carnes.

En cuanto a elaboraciones dulces, son especialmente interesantes para preparar helados y ligeros. Un bol de yogur, cereales integrales y frutos secos acompañado de esta fruta es una opción saludable y riquísima para cualquier momento del día.

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